agosto 4, 2020

Ollas Comunes y cajas solidarias reflejan un sistema que no resuelve los problemas de la gente cuando se necesita. [ por Rafael Urriola ]

Primera Piedra – Rafael Urriola – 6 de julio de 2020

Esta semana, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) entregó los resultados de empleo del trimestre marzo-mayo que empieza a reflejar la crisis por la que atraviesan las y los ciudadanos. El 11,2% de desocupación es un dato técnico que esconde la verdadera dimensión del problema. En efecto, si se mide directamente cuanto bajó la ocupación se llega a que la reducción es de 25,6% (ver cuadro) solo comparable a la crisis de 1982 durante la dictadura.

En esa oportunidad se camufló el desempleo con programas de emergencia con remuneraciones muy precarias. Hoy también algunos de los desempleados están bajo la modalidad de ocupados ausentes que, de cualquier modo, reciben ingresos generalmente inferiores a la mitad de la situación anterior y que se están transformando en cesantes totales porque el alargamiento de la pandemia ha llevado a más empresas a suspender incluso los pagos parciales a tales trabajadores.

Esto se confirma con los datos del Imacec que registró en mayo una caída de 15,3% en comparación al mismo mes del año pasado. La cifra es el peor registro del Imacec desde que comenzó a ser publicado en 1986.

La serie desestacionalizada, en tanto, disminuyó 3,4% respecto del mes precedente y 15,2% en doce meses. La caída abrupta en la cifra se debe a la incidencia del sector no minero, que cayó en un 17%. La actividad minera, en tanto, creció 1,2%.

Las actividades más afectadas fueron los servicios y el comercio (justamente las que generan mayores empleos). También lo fueron la industria manufacturera y la construcción, pero en menor medida.

 

 

 

 

 

 

En el ámbito de los servicios, cayó educación, transporte, servicios empresariales, y restaurantes y hoteles. En términos desestacionalizados, y con respecto al mes anterior, el Imacec minero disminuyó 0,6% y el no minero lo hizo en 3,7%. Estas cifras, según el Banco Central, podrían estar sujetas a mayores revisiones que las registradas históricamente, debido a las complicaciones de la pandemia del Covid-19.

 

 

 

 

 

 

 

 

En definitiva, en doce meses, las tasas de participación y ocupación se situaron en 53,6% y 47,6%, contrayéndose 9,2 y 10,6 puntos porcentuales, en cada caso. Estos son los niveles más bajos de toda la serie desde 2010. Esto significa que al 7% a 8% “normal” de desempleo se está sumando un 10%. Es decir, cualquiera sea la manera de examinar la situación Chile tiene al menos 2 millones de personas afectadas por el desempleo y las decisiones de apoyo gubernamentales para paliar los efectos de la pandemia se están restringiendo a un porcentaje muy inferior, sin contar que el sistema de desprotección social de Chile hace siempre difícil conocer las necesidades de la población porque el Estado se ha dedicado a socorrer -insuficientemente en todo caso- al grupo más pobre que no es sino el 5% de la población. Hoy, los trabajadores de clase media y sus familias están enfrentados a una crisis en que el Estado no tiene ni decisión ni capacidad para socorrerlo. Las ollas comunes y cajas solidarias reflejan un sistema que no resuelve los problemas de la gente cuando se le necesita.

 

Fuente: http://www.revistaprimerapiedra.cl/PDF/2020/07/pp-890_06-07-2020.pdf

Gráficos: Boletín estadístico INE Edición nº 260 / 30 de junio de 2020